Yacía recostado sobre la cama,abrumado por sus pensamientos, con un leve movimiento, erguió su cabeza hasta apuntar con sus ojos el reloj petrificado por los años en aquella pared, marcaban las 6 am, y el aún no podìa conciliar el sueño . Cada intento de concentraciòn en el silencio, le era interumpido abruptamente por raccontos que entorpeciàn su proceso de llegar al minimalismo puro dentro de su conciencia y asi poder dormir, pero le era imposible.
Aquella tarde en donde la resaca del viernes anterior, habia imposibilitado cualquier tipo de actividad durante el sabado. Omitiò todo tipo de invitaciones de calamidades entusiasmantes. ya asumido de su condiciòn de victima del exceso, decidió acostarse a dormir,mirò el reloj, eran las 9 pm. Comenzó a sentirse bien, y éste estado fue declarado en el momento que sonó su celular,
Era Tamara, lo llamaba para preguntarle si aún estaba en pie la proposicion de la noche anterior, la de ir a festejar juntos el cumpleaños de Pablo en su parcela, hacia las afueras de la ciudad.
No vaciló en su decisiòn y disimuló a cabalidad que no tenìa animo para eso, pero era Tamara...
Tomó una ducha express con agua fria, mientras pink floyd en la radio del baño, lo ponian en un estado volatil, contrastado por el chorro asesino del agua casi perforando su cráneo, empujandolo a la superficie, se sentia cansado, envenenado, pero nada era excusa para omitir aquel compromiso.
Afuera de la casa de Tamara, marcó su celular para avisarle que estaba afuera, se puso nervioso, tomó un cigarro, lo encendió, y se le vino encima el recuerdo del viernes, en donde por parte baja se habia fumado mas de 40 cigarrillos entre el ron, la cerveza y las rayas de coca que habían comprado con Martín, el indicado perfecto a la hora de buscar compañia en algun tipo de estupefacientes.
Pero sus nervios eran mas fuertes, tenía ganas de encender otro, sin previo aviso de habersele acabado el primero de la noche.
Con un animo casi perfecto, saludó a Tamara, su nueva amiga.
Tamara había entrado a su carrera el año pasado, nunca se percató de su existencia, hasta el dia que la vió en la semana de la carrera, en donde su corazón se mostro jubiloso.
Mientras se dirigían a la casa de Marta, la mejor amiga de Tamara, él pensaba en lo linda que era, y en lo mucho que le gustaba, se sentía dispuesto a mutilar 4 años de experiencia propia, para volver a los 21, la edad de su nueva amiga.
LLegaron a la fiesta, dentro de la multitud, apareció Pablo, con sus grandes ojos azules, pero de mirada divergente,producto de la media botella de pisco que se había tomado casi quince minutos antes. Pasaron las horas, Tamara y Marta, conversaban afamadamente con los amigos de Pablo, él en cambio, tomaba de la segunda botella de pisco que inaguró el festejado de una manera fanfarrosa, se sentía incómodo, deseaba la hora del retorno.
La parcela estaba repleta de entes que circulaban rotativamente entre la piscina, y el interior de la casa, sin duda se encontraba inmerso en el pick de una fiesta en donde no se sentía participe animicamente en lo absoluto. Se fue al baño, se miró al espejo y se lavó la cara reiteradas veces, mientras meditaba, abruptamente le golpearon la puerta del baño, se enfureció. Al abrir notó que era Tamara y su amiga las que solicitaban aquel cuarto, disimuló su enfado;era Tamara...
Volvió al living, en donde estaban todos, se mostró alegre, medio hebrio, para no levantar sospecha de su animidad, esperó a Tamara que saliera del baño, quería comunicarle lo que estaba sientiendo por ella, pero mas fuerte aún eran sus ansias de regresar a casa, Apenas Tamara cerró la puerta, fue abordada por un tipo que había hablado con ella casi toda la noche, la tomó de la cintura y la besó. La escena lo dejó enfurecido, se olvidó instantáneamente de su buen ánimo, y se dirigió hacia ellos.
Mientras veía como rodaba aquel bulto hacía el lago, pensaba en como habían sido burlados sus planes, su rabia lo mantenía con una ardiente lava fluyendo por sus venas, volvió al auto que estaba dos metros mas allá, y regresó a casa, en su cabeza no retornaban los indicios de calma ni menos los de arrepentimiento...Aunque aquel bulto invertebrado fuese Tamara...
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